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Guía práctica - Calzado adecuado |
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Guía práctica |
El calzado inadecuado es una de las causas principales de ulceración. El calzado correcto (adaptado a la alteración de la biomecánica y deformidades) es esencial para la prevención. Los pacientes sin pérdida de la percepción de protección puede seleccionar por sí mismos un calzado, probándoselo. En los pacientes con neuropatía, isquemia, o ambas, hay que tener más cuidado con la adaptación, sobre todo cuando hay deformidades del pie. El zapato no debe estar demasiado apretado ni demasiado suelto (véase la figura 4). El interior del zapato debe ser 1-2 centímetros más largo que el propio pie. La anchura interna debe ser igual al ancho del pie en el lugar de las articulaciones de las falanges metatársicas y la altura debe dejar bastante espacio para los dedos. Debe evaluarse la adaptación con el paciente de pie, preferiblemente al final del día. Si está demasiado apretado debido a las deformidades o hay indicios de carga anómala del pie (p. ej., hiperemia, callosidad, ulceración), debe remitirse a los pacientes a un profesional para que lleven un calzado especial (asesoramiento, fabricación o ambos), incluidas plantillas y ortosis.
Fig 4. La anchura interna del zapato debe ser igual al ancho del pie. |
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